No lo vio en sueños.
Se dibujo en sus realidades.
Mientras su cuerpo, cansado se rendía,y sobre la colchoneta la fuerza perdía.
El se sentó al frente, con su gran sonrisa, y ese rostro que por curiosidad, ella vio antes; sin que nadie lo supiera, sin que el la descubriera.
El era un espejismo,una bocanada de aire,una camisa naranja, que la atención logro robarle.
Era un cualquiera, como todos; pero no se parecía a ninguno,jamás pretendió actuar con doble intención, solo descansaba de la acción,tomaba aire, para recuperar el control, del latido intenso de su corazón.
Ella, un poco tímida, se dispuso a ejercitar su sonrisa,sin esperar nada a cambio; con la intención de generar una buena impresión,sin ninguna clase de pretensión; quizá podría ser el inicio de una conversación; un gesto de interacción, o una dulce despedida; la mejor forma de terminar el día después de una extenuante rutina.
Mil sonrisas, se intercambiaron brevemente ,entre aquellos dos extraños mientras corrían los meses; el tiempo paso tan rápido como una maratón y ninguno tuvo el valor; de acercarse lo suficiente, como para entablar alguna conexión, construir una conversación.
Ella un día, en la misma escalera que por primera vez lo vio, sus guantes olvido,
Y el los recogió; a la espera de volver a verla montada en la bicicleta; robandole horas, a las pesas, empeñado en reunir las palabras correctas para ser dichas en aquella fecha; cuando se tropezaran en la puerta.
Los guantes se hicieron, sus más fieles compañeros; juntos, fantaseaban con el regreso de su dueña;mientras se extinguía la esperanza,en medio del recuerdo vago de las palabras,que esperaban ser pronunciadas con ansias.
Ella, no volvió nunca, por lo que el decidió cuidar de sus guantes;probárselos, para decidir así, si podría usarlos... cuando introdujo su mano; encontró un pequeño pedazo de papel; que desenvolvió y lentamente leyó:
Extraño:
Agradezco los días que iluminaste mi vida con tu sonrisa,
Lamento, el hecho de nunca tener el valor,de presentarme, acercarme, o murmurarte.
Me hubiera encantado,gastar un par de horas contigo; pero falle al buscar la excusa perfecta, para permanecer cerca.
Te Dejo mis guantes, para ser en ti un recuerdo constante; la firme promesa de volver para encontrarte;Cuídalos, que cuando menos lo imagines, volveré por ellos, estaré contigo.
lunes, 27 de septiembre de 2010
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