Un día me prometí jamás escribir sobre como me sentía.
Quizá sea porque nosotros los seres humanos tenemos la tendencia, de maquillar nuestras vidas; escondernos tras las barreras que por nuestras manos han sido construidas.
Hoy al levantarme, lo primero que observe fue mi cara reflejada en el espejo, y vi lejos esa felicidad que me ocupaba en otros tiempos, quizás es cierto, ese dicho que dice: te ves tal y como te sientes... Hoy me siento exhausta, vencida, tratando de luchar a diario contra la rutina; hoy tendré que pintarme la cara, porque aquellas ojeras moradas, pueden delatarme.
Hoy me demore mucho tiempo en elegir mi ropa, olvide las reglas de etiqueta, donde se menciona que el outfit debe ser elegante; falle en la elección al pensar en la comodidad;y en mi labor.
Además tarde en llenar mi rostro de luz, maquille mis ojos, coloree mis mejillas, cepille mi cabello, y aun así, tenia el alma decaída; solo quería regresar a las cobijas, y mantenerme bajo ellas todo el día.
Pero debo cumplir con un horario, asistir a la cita, aunque en estos días no me resulte grata la compañía; como todas mis mañanas; esta sin excepción estuvo llena de llantos, llamadas de atención, y chicos corriendo por todos lados.
Si ser mamá es difícil, imagínense lo complicado que resulta trabajar en un jardín infantil, donde todos extrañan a mamá, donde un chico golpea al otro por arrebatarle su juguete, donde la edad, no les permite herirse con palabras, entonces los mordiscos son la mejor arma, de aquellos corazones, llenos de ingenuidad que desconocen la venganza.
Y justo en ese momento cuando estas apunto de salir corriendo por la puerta, unos brazos te toman fuertemente por la espalda; te abrazan con el cariño más sincero que conoces, sientes como si te llenaran de energía y te recargaran las emociones; así que sin necesidad de palabras te obligan a llenarte de calma, y quedarte hasta que termine la jornada.
Terminada la mañana, viajas de regreso a casa,sin olvidar que tu compromiso es volver, y salir a las 6:00 p.m.
Así, que viajas rápidamente, en medio de los autos; deseando, recuperar el rol que ocupabas, aquellas tardes en que existían unas manos extras para ayudarte.Pero al cruzar la puerta, sabes que no estarán de regreso,que ahora tendrás que luchar contra la calidad y el tiempo.
Agosto comenzó, con despedidas inesperadas;que me hacen sentir culpable, aun sabiendo que fueron el resultado de decisiones que yo jamas hubiera compartido o aceptado. Así, que al cruzar la puerta, desapareció la sonrisa,y sin estar lista, vi en sus ojos la tristeza, Lo complicado que resulta, estar llena de niños, para luego sentir su ausencia.
Luego sin estar lista, para lo que venia, los juicios empezaron a noquearme, y yo estaba sentada allí, sin guantes, siendo parte de la lucha, sin poderme mover por la culpa, que realmente no debería pertenecerme, pero que ha sabido como invadir todos mis torrentes.
Sentí unas inmensas ganas de llorar, de salir por la puerta para no volver más,solo pude guardar silencio, y levantarme de la silla en el instante correcto.
En días como hoy me pregunto,si realmente vale la pena cada uno de los esfuerzos que haces por cumplir tus sueños, porque por más que lo intento, no consigo, lo que en estos momentos, deseo.
Yo quiero irme,rendirme, Despedirme, de aquellos chicos que cambiaron mi vida en tres meses, que claramente, me olvidaran rápidamente, mientras crecen;los que yo recordare por siempre, aunque no fueran parte del camino de aquel destino que intentaba fuera mio.
martes, 2 de agosto de 2011
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