martes, 6 de julio de 2010

Lo recuerdo así


Yo aposte por su mirada, que me vigilo un par de veces durante la velada.
Yo intente adueñarme de su sonrisa, que me sorprendió al lado de la piscina.
Yo Prometí recordar su rostro, sin empeñarme en buscarlo en otros.
Yo memorice el color de su camisa, para que en nuestro próximo encuentro, me recordara de prisa.
Yo me detuve, justo al lado de la puerta, esperando que su mirada me siguiera.
Y Después de que la noche termino, Yo no creí volver a verlo nunca; Hasta que lo encontré un par de veces; mientras sentía como se esfumaba en cada encuentro el encanto del comienzo, en medio del intento de no volver a perderlo.

Tal vez el hecho de dejar de ser extraños, dificulto el curso de la historia; porque mientras nos íbamos descubriendo, mis deseos se sentían ajenos; y elegían un camino que no coincidida con el rumbo de tu vida; que jamás me dejo claro que seguías la misma dirección, la que te indicaba que el norte era yo.

Podríamos haber dejado de soñar, en aquel preciso momento cuando decidimos tener la excusa perfecta para no tomar la decisión correcta; pero no lo permitimos, no nos detuvimos; Al contrario guardamos silencio y escondimos los sentimientos, esperando revelarlos en un tiempo mejor, que nunca llego.

Al final, no lo soportaste más y en medio de nuestro café habitual justificaste tu falta de decisión, en la sinceridad que en mis palabras nunca existió; No merezco que me culpes ahora, por el resultado; porque yo nunca te he culpado, por no tener el valor de explicar tu sensación; de luchar por la fracción que siempre te correspondió en mi corazón.


“De lo único que me puedes culparme es de desear que dejaras de verme como expectativa, para que así juntos nos hiciéramos realidad”

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