jueves, 5 de noviembre de 2009

Pepo

Bienvenida sea la hora de abandonarlo todo y no dejarte nunca.

Petalos amarillos, llenos de brillo, Mesas llenas de pequeños estribillos de poemas nunca antes leidos.
La soledad de la margarita en medio del florero,La servilleta que se mueve suavemente con el viento.
El candelabro en la entrada, con velas desformadas de color naranja.
La parafina que se derritio durante la noche lenta, acosada por aquella llama vieja que no calienta.

Dos manos que golpean incesantemente con ritmo, la silla esperando que cumplas tù cita.
Las manecillas del relog se siguen moviento al compas del tic-tac molesto, sentada te espero mientras mi desesperaciòn contengo.

Cubres mis ojos con tus manos;y hablas despacio; Repites una y otra vez cuanto tiempo ha pasado, y lo mucho que me has extrañado.

La mesera toma nuestra orden,Dos capuchinos con poca canela se posan encima de la mesa, Nuestras bocas atiborradas, necesitan decirlo todo y no callar nada.
Empieza nuestra dulce velada, el encuentro secreto, el momento perfecto para que no me permitas olvidar que solo tù sabes quien soy en realidad.

"Dejame necesitarte siempre, no hastiarme nunca,extrañarte un par de veces, saborear este momento como si fuera el ultimo aùn sabiendo que para mi siempre sera como el primero".

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