jueves, 28 de mayo de 2009

Veinti-Ocho


Hoy es jueves y no sábado.
Creo que me gustan los jueves a veces, cuando no están conformados por el 2 y el 8.
Nunca he amado los números, pero jamás ninguno me había desagradado tanto como el 28.

¿Te preguntaras a que se debe tanto odio?

Lo odio, desde hace dos meses, sin querer hacerlo, sin poder evitarlo; como resultado de un final sorpresivo y una herida que aún no ha cerrado.

No puedo culpar el día, la fecha, la hora o el lugar; lo culpa a él, por no elegir el momento indicado para marcharse, por no pensar en lo que yo sentía y olvidar el “uno” que algún día profeso nos unía.

Menos mal que hoy es jueves… Tengo un sinfín de cosas por hacer, y no tengo el tiempo suficiente, como para empezar a preocuparme por él y pensar en lo que no pudo ser.

Porque si fuera sábado, todo daría un giro de 180°, pues estaría ocupando el mismo espacio de aquel día, que por más que intento no he podido omitir de mi vida. Me obligaría a permanecer en casa, y dejar a mis amigas plantadas por el afán de no cruzármelo en la calle y comprender que mientras yo lo espero , el ya esta con alguien.


"Mi intención no es mirar el pasado con rencor, "

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